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viernes, 07 de abril de 2017 | Información de interés

Bilbao conmemora el 20º aniversario del Museo Guggenheim

El Bilbao de hoy en día no puede imaginarse sin el Museo Guggenheim. Para la villa, se ha convertido en todo un símbolo de sí misma, casi tanto como las aguas de la ría que parten la ciudad por la mitad.

Este año los bilbaínos están de enhorabuena porque el Museo Guggenheim Bilbao festeja su vigésimo aniversario. Un lapso en el que la pinacoteca vasca ha liderado el panorama museístico del siglo XX como elemento icónico y tractor del desarrollo tanto de Bilbao como de Euskadi.

Y por si fuera poco, el museo se encuentra pendiente de recibir a su visitante número 19 millones. Un éxito de atracción que se fundamenta ante todo en el mercado extranjero, con un 66% de turistas internacionales.

“El arte lo cambia todo” es el lema escogido para este año de celebraciones. Y qué razón tiene porque el museo se ha convertido en un milagro financiero, social y cultural de la ciudad sin apenas paragón.

La metamorfosis de Bilbao

A finales del siglo XX, el Ayuntamiento de Bilbao y el Gobierno Vasco decidieron apostar fuerte por un museo de repercusión mundial que capitaneara la transformación urbana de una ciudad postindustrial, triste y brumosa en una urbe moderna, dedicada al sector servicios y a la vanguardia en lo que a grandes infraestructuras se refiere.

Las autoridades vascas se aliaron con la Fundación Solomon R. Guggenheim y rápidamente se dio el visto bueno a un innovador edificio construido mediante formas curvilíneas recubiertas de piedra caliza, cortinas de cristal y planchas de titanio.

Así nació el Museo Guggenheim Bilbao. Una institución cuya inauguración en 1997 supuso un apoyo fundamental para la renovación urbana de “El botxo”, como cariñosamente se conoce a la capital vizcaína. De media, la pinacoteca recibe anualmente más de un millón de visitantes, generando un extraordinario impacto económico, impulsando el turismo en la región y promoviendo la revitalización de múltiples espacios públicos y privados de la villa.

Y es que el Museo Guggenheim solo fue la punta de lanza de un enorme plan urbanístico que se vio consagrado paulatinamente con la construcción del metro de Bilbao, la regeneración de la ría, la edificación del Palacio Euskalduna, la rehabilitación de la Alhóndiga o el desarrollo del nuevo barrio de Miribilla.

Frank O. Gehry, el creador de un emblema

El 22 de octubre de 1993 se puso la primera piedra del museo, el cual fue diseñado por el prestigioso arquitecto canadiense Frank Owen Gehry. El veterano constructor se inspiró en el Walt Disney Concert Hall para generar un edificio que desde fuera aparenta tener la forma de un barco, en homenaje a la ciudad portuaria en la que se inscribe, y desde arriba simula la efigie de una flor.

Además, dentro del supuesto desorden de su envolvente estructura existe un patrón que rige dicha volumetría: el empleo en todos sus elementos de la máxima curvatura que soporta el titanio.

Las obras terminaron en 1997 y el 19 de octubre de ese mismo año se procedió a la inauguración de la pinacoteca con la presencia de Su Majestad el Rey Juan Carlos I de España. Con ello finalizó el levantamiento de uno de los más significativos ejemplos de la arquitectura vanguardista del siglo XX, con 24.000 m2 de superficie, de los que 11.000 están destinados a espacio expositivo.

En la actualidad, su colección consta de 130 obras de 74 artistas, con un valor total de 729 millones de euros, casi 7 veces más que la inversión inicial de 110 millones de euros.  Asimismo, su impacto mantiene unos 5.000 empleos en la zona, entre directos e indirectos, y ya ha generado unos 600.000 euros en ingresos adicionales para la Hacienda vascas.

Un perro y una araña custodian el museo

Entre sus mayores hitos se encuentra la exposición “El arte de la motocicleta”, que en el año 2000 revolucionó el universo cultural al presentar la moto como metáfora del siglo XX. También destaca la antológica dedicada a Anselm Kiefer en 2007, titulada “Art in the USA: 300 años de innovación” y con la que a través de 200 piezas se recogieron las claves de la historia de los Estados Unidos, convirtiéndose en una de las exhibiciones más importantes del arte norteamericano en Europa hasta la fecha. Y cómo no, el título de mejor edificio de los últimos 30 años otorgado en 2011 por la edición estadounidense de la revista Vanity Fair.

A ello se unen algunas piezas artísticas que completan el panorama visual del museo y que han enamorado a los bilbaínos y encandilado a los turistas. El primer caso es el de “Puppy”, una escultura del artista estadounidense Jeff Koons que representa a un cachorro de West Highland White Terrier y que se compone de una estructura de acero recubierta con plantas naturales. El segundo es la llamada “Mamá”, una araña gigante de unos 9 metros de altura creada por la autora francesa Louise Bourgeois.

Del expresionismo abstracto a la videocreación

Para celebrar sus 20 años de vida, la junta que gobierna Juan Ignacio Vidarte, director general del centro, ha proyectado un intenso programa que presentará 11 exposiciones temporales, entre las que sobresalen la retrospectiva que hasta el próximo mes de junio se dedicará al expresionismo abstracto americano, el arte parisino de finales del XIX,  que permanecerá en Bilbao de mayo a septiembre, y la galería que de junio a noviembre estará dedicada a la obra del pionero de la videocreación, el estadounidense Bill Viola.

Conjuntamente, el Guggenheim también se convertirá en una herramienta de difusión de arte local. La institución ha organizado una iniciativa donde jóvenes artistas y creadores del País Vasco en cualquiera de las disciplinas de las artes plásticas y la performance podrán mostrar sus trabajos en el museo a lo largo de esta primavera.

Pero ahí no queda todo, ya que también ha dado vida a TopARTE, un programa mediante el cual la pinacoteca ofrecerá el uso gratuito de algunos de sus espacios, como el auditorio, las aulas educativas o el atrio, para la disposición de actividades culturales.

Más de una veintena de asociaciones han respondido positivamente a la invitación, completándose una programación de TopARTE que se podrá disfrutar durante todo el 2017 y que puede consultarse en la web del museo.

Por último, el Guggenheim aborda la celebración con un ojo puesto en los resultados de su Plan Estratégico 2015-2017, cuya finalización coincide con la clausura de los eventos del aniversario, y donde la junta rectora hace balance de las cifras de visitantes, el número de exposiciones, el número de obras y valor económico de su colección propia y el impacto económico desde su inauguración.

Fuente: http://marcaespana.es

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